Todo amor es eterno

The Parting of Sir Lancelot and Queen Guinevere,
de Julia Margaret Cameron























El otro día, en uno de esos programas "del corazón", los llaman, invitaron a dos cantantes famosos. Eran hermanos. A uno de ellos le presentaban como un triunfador "en el amor", por el mero hecho de llevar muchos años casado con su primera y única mujer. Al otro le presentaban como un fracasado, porque había tenido muchas relaciones, todas "fallidas", decían, por haberse terminado. Y ambos, como la mayoría hace ante su familia, sus amigos, ante ellos mismos... aceptaron sin rechistar la etiqueta envenenada, el juicio loco, el delirio.

A veces, estos programas pueden ser utilizados como indicadores, pueden servir para tomar consciencia de la forma generalizada de pensar o no pensar. Como dice Gustavo Bueno de la llamada "tele-basura", sea lo que sea "basura" para cada uno: "Es mierda desvelada". Y eso siempre es sanador.

¿Qué tiene que ver la duración de una relación con la calidad emocional, con la intensidad o la importancia de la misma? ¿Qué tiene que ver con el éxito o el fracaso? Existen relaciones que duran toda la vida y que son un absoluto fracaso, porque mantienen, por miedo al cambio, una situación estancada y rutinaria, congelado el amor, "aguantando" al otro debido a esa idea enferma del sacrificio como virtud. Y existen también relaciones más cortas y totalmente felices y exitosas, conscientes de su desarrollo, de su nacimiento y su muerte, respetuosas con el cambio, que saben des-hacerse a tiempo y ser transformadas en riqueza interior. Siempre es un éxito saber reconocer los finales, tener el valor.

También existen, si nuestro ser aún se vive como temporal, los fracasos "cortos" y los éxitos "largos", claro. Pero eso no deja de ser recalcado por la mayor parte de la sociedad como lo único posible. Y sin embargo no hay tiempo. Todo amor es eterno cuando se conquista el instante. Ya no hay "largo" ni "corto" cuando no hay comparación ni medida, cuando uno está completamente en el presente, cuando uno está donde está y con quien está.

Entonces somos conscientes de que el éxito de una relación no consiste en la duración, sino en haberse vivido intensa y plenamente, con honestidad y amor, respetando y reconociendo su propio ritmo, su propia duración, sea la que sea. Y más aún: el éxito "en el amor" no tiene nada que ver ni siquiera con tener o no pareja, sino con amar, con haber des-cubierto el amor infinito que uno es, y con saber, en estado de gracia, compartirlo con absoluta felicidad.